
Como una perfecta telenovela mexicana, titulada “enredos, amores y desencuentros”. Así es la relación que, por estos días, mantienen Mauricio Macri y Sergio Massa. En tren de comparaciones, el jefe de gobierno encarnaría el papel de la despechada, que hace todo para volver a conquistar a su hombre, mientras que el intendente de Tigre y candidato a diputado por el Frente Renovador actuaría de ex novio que no quiere volver, que decidió que todo se acabe y no haya vuelta atrás.
Lo cierto es que el jefe del Pro, cada vez que lo consultan sobre el hombre fuerte de Tigre, busca la manera de congraciarse con él. “Yo acordé con Sergio Massa trabajar juntos para poner límites a los Kirchner”, disparó Macri una semana después de haber dicho que de vivir en la provincia votaría por el candidato del Frente Renovador. Por su parte, Gabriela Michetti –enojada porque comparte la fórmula con Diego Santilli y porque su histórico aliado, Federico Pinedo, quedó absolutamente relegado en las listas– está empeñada en reiterar que su partido y el de Massa sellaron un acuerdo electoral de cara a octubre. Incluso llegó al extremo de enfrentarse en un estudio de televisión nada más y nada menos que con Felipe Solá –ex aliado de Macri en 2009– y ahora flamante integrante del Frente Renovador, empeñado en negar un entendimiento.
Otro de los encargados de desmentir los dichos del equipo amarillo fue el intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi. Molesto y amenazando con renunciar, el candidato a diputado nacional aclaró: “Pensamos cosas muy distintas. Lo que ocurrió es que frente al tramado político en la provincia de Buenos Aires, donde el Pro no consigue tener oferta propia, quedaron algunos dirigentes que se sumaron a este espacio”. Sin embargo, más allá de las aclaraciones de Giustozzi, son dirigentes que no tienen peso propio, sino que responden a Horacio Rodríguez Larreta –en el caso de Gladys González–, a Jorge Macri –en el caso de Soledad Acuña–, y a Daniel “El Tano” Angelici –con la postulación de Cristian Gribaudo–. También es cierto que desde el Pro quieren instalar una especie de enfrentamiento entre los primos, argumentando que el intendente de Vicente López “hizo por las suyas” este acuerdo. Pero hasta los menos entrenados en política saben que un acuerdo de estas características lo cierran las cúpulas.
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