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jueves, 1 de septiembre de 2016

" El macrismo y las corporaciones aliadas juegan con fuego | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información. Usan cualquier asunto para hacer marketing político, incluso con temas que pueden terminar en tragedia como la seguridad de Cristina, mantener a Milagro presa y agitar el fantasma del terrorismo. "


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25/08/2016 El macrismo y las corporaciones aliadas juegan con fuego

25/08/2016

El macrismo y las corporaciones aliadas juegan con fuego

El macrismo y las corporaciones aliadas juegan con fuego | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Usan cualquier asunto para hacer marketing político, incluso con temas que pueden terminar en tragedia como la seguridad de Cristina, mantener a Milagro presa y agitar el fantasma del terrorismo.

Miguel Croceri *

Quizás sea prudente empezar este texto diciendo “Dios no lo permita”. Se trata de una expresión popular cuyo significado puede ser adoptado como propio aún por ateos, agnósticos, etcétera, porque es simplemente manifestar el deseo de que jamás ocurran ciertos hechos.
Pero es razonable preguntarse por las probables consecuencias de situaciones terribles que viene generando el gobierno de Mauricio Macri, algunas de las cuales involucran la vida y la integridad física y psíquica de ciertas personas y otras incluso implican riesgos para el conjunto de la sociedad, pero sin embargo la derecha gobernante se mueve en torno de ellas con la misma impunidad y liviandad que la caracteriza, mientras disfruta del encubrimiento de las corporaciones mediáticas y judiciales.
En concreto y por ejemplo: es razonable preguntarse qué pasaría si Cristina Kirchner o alguien de su familia sufriera algún tipo de ataque o atentado.
O si Milagro Sala, o su esposo que está enfermo y con prisión domiciliaria, o alguna de sus compañeras y compañeros que también son presas y presos políticos, sufrieran graves problemas de salud o eventualmente murieran durante su cautiverio, o corrieran peligro sus vidas si volvieran a realizar una huelga de hambre como la propia líder y otras tres mujeres hicieron recientemente y de la cual después -afortunadamente- desistieron.
O si en lugar de un propagandizado “peligro terrorista” para justificar las bases militares de Estados Unidos en suelo patrio, o en vez de jóvenes probablemente nihilistas -es decir que no creen en nada- pero que encuentran divertido hacer bromas con mensajes terroristas en las redes de Internet, hubiera de verdad en Argentina hechos de violencia criminal provocados por el extremismo islámico que hoy aterroriza a Europa...
¿Qué pasaría en nuestro país? ¿Qué le pasaría a la sociedad y a la política, además del hecho más terrible y fatal de que morirían ciertas personas y sus familias quedarían destruidas para siempre?
Interrogantes similares podrían formularse en muchos otros casos, sin ir más lejos respecto de uno ocurrido hace un par de semanas: qué hubiera pasado si el cuerpo y la salud de Hebe de Bonafini no hubieran resistido como resistieron el día en que quisieron meterla presa también a ella.
Por el momento, y afortunadamente, estas preguntas son sólo elucubraciones posibles dentro del infinito mundo de la especulación intelectual y la reflexión, pero que se derivan de situaciones gravísimas que no son producto del azar sino provocadas por el gobierno de Macri como parte de su estrategia de poder.
Estimular el odio contra la familia Kirchner
El macrismo y sus aliados mediáticos y judiciales han agravado, durante este año, los riesgos para la integridad y la vida de la ex presidenta Cristina Kirchner, su hija y su hijo, y su nieto y nieta. Lo han hecho -lo hacen- a través del permanente estímulo a sentimientos de odio latentes en sectores de la sociedad argentina, especialmente de clases medias y altas, lo cual les resulta redituable en términos de acumular respaldos sociales para sus finalidades políticas.
Uno de los movimientos de piezas más precisos en esa dirección fue la decisión del juez Julián Ercolini de abrir las cajas de seguridad de Florencia Kirchner, quien no está siguiera imputada en causa judicial alguna. Esa medida jurídicamente violenta fue seguida de otra semejante, cual fue la de entregar -¿vender?- a los medios de comunicación fotografías de los dólares contenidos en las cajas. Aún si hubiera sido un procedimiento judicial lícito -que no lo fue- no hay razón alguna para hacer públicas las imágenes, excepto el objetivo de difamar e intentar destruir políticamente al kirchnerismo.
En el mismo sentido, días después el diario “Clarín” y la cadena de medios de ese grupo empresarial publicaron detalles precisos y minuciosos de cómo funciona el dispositivo de custodia para Cristina y sus familiares directos, que es un régimen de protección especial de Estado previsto por la legislación vigente para todos los ex presidentes y sus familias.
Consumados ambos ultrajes a la privacidad y amenazas a la integridad física y emocional, la propia ex presidenta dirigió una carta pública a la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, donde alertó: “(...) la hago responsable a usted como ministra y por ende al gobierno del cual forma parte de mi seguridad personal como la de toda mi familia: mis dos hijos y mis dos nietos. También de la vida de todos los que integran dicha custodia y que además son agentes y empleados suyos y del Poder Ejecutivo Nacional”.  Texto publicado en el Facebook de Cristina Fernández de Kirchner.
Presas y presos de la Tupac Amaru
Milagro Sala, líder de la organización Túpac Amaru y parlamentaria electa del Mercosur, fue apresada el 16 de enero de este año, un mes después de que asumieran el presidente Macri y el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, ambos integrantes de la Alianza Cambiemos.
Disfrazada de argumentos legales aberrantes que han sido demolidos por todos los análisis de abogados y juristas, todo perpetrado por jueces cómplices de los gobiernos de Jujuy y de la Nación y con el aval de la corporación judicial nacional, la detención de la dirigente se debe a inocultables razones políticas.
Además, dentro de la misma ofensiva, también metieron presos a otros y otras integrantes de la misma organización, incluido el esposo de Milagro, Raúl Noro. El hombre obtuvo poco después la prisión domiciliaria, teniendo en cuenta un estado de salud muy delicado para una persona de 73 años.
Desde la cárcel, Milagro confesó públicamente al menos una vez que había tenido deseos de suicidarse. Además, posteriormente fue recluida en una celda de castigo e incomunicada, y a mediados de agosto inició una huelga de hambre que fue seguida por otras tres compañeras presas, pero que cinco días más tarde interrumpieron precisamente por los riesgos para su salud y para sus propias vidas.
Así, la derecha gobernante sigue jugando con fuego. Si alguna vida se perdiera, si algún daño irreparable sufrieran las víctimas de esa persecución, a Morales, a Macri y a los demás culpables no les alcanzarían sus días en este mundo para quitarse la responsabilidad política y eventualmente penal por esas muertes o secuelas trágicas.
“Amenazas terroristas” y tuiteros bromistas
La agitación pública de supuestas o reales amenazas terroristas, es otro de los temas donde la estrategia marketinera del oficialismo sirve a su objetivo general de mantener y ampliar su poderío -legítimo propósito de toda acción política-, pero en particular a la consecución de objetivos específicos -y ocultos- gravísimos para el país.
El diario insignia del Grupo Clarín publicó como principal anuncio en su tapa el pasado 24 de julio: “Preocupación oficial por posibles objetivos terroristas en el país”. Antes de esa frase destacada (y en lo que la jerga periodística llama “volanta”), contextualizaba: (esa preocupación surge) “Luego de los últimos atentados en Francia y Alemania”. Y después del título (en la denominada “bajada”) ampliaba: “Las diez detenciones en Brasil de presuntos integrantes de ISIS que habrían planeado atentar en los Juegos Olímpicos de Río alertaron al gobierno argentino. Temen que yihadistas que actúan en la región pongan en la mira a iglesias católicas y obras estratégicas como la represa de Yacyretá”. Ver tapa Diario Clarin.
Bajo la apariencia de “información”, esa fue una más de las operaciones de acción psicológica sobre la opinión pública del cártel mediático aliado al macrismo, con al menos dos objetivos: uno inmediato y de corto plazo, que es mostrar a un gobierno continuamente ocupado en la “seguridad” del país, como parte de su estrategia de marketing político.
Y el otro, estratégico, pensado para el largo plazo histórico y con consecuencias quizás irreversibles para las actuales y futuras generaciones de argentinos, es preparar las condiciones políticas y crear acostumbramiento de la idea en la opinión pública para la instalación de bases militares norteamericanas en la provincia de Misiones con el pretexto del “peligro terrorista”. (Y con otros pretextos pero iguales objetivos de dominación, también otra base militar de Estados Unidos pero en Tierra del Fuego).
 A su vez, un ejemplo muy distinto pero convergente con el anterior y donde el macrismo juega con fuego, es el de los dos jóvenes -tío y sobrino, respectivamente- detenidos el pasado 30 de julio y finalmente procesados por publicar en Twitter, en idioma árabe, presuntos preparativos terroristas que incluían atentados contra Macri y contra edificios comerciales y medios de transporte público, entre otros “blancos” de sus supuestos ataques.
La investigación de la jueza María Servini de Cubría determinó que no se trata de terroristas reales sino de jóvenes que hacían “bromas”, pero aún así los dos quedaron bajo proceso por el delito de “intimidación pública”, y uno de ellos sigue detenido con prisión preventiva.
Es probable que la actuación judicial haya sido correcta. Las acciones que puedan intimidar a cualquier persona o a la población en su conjunto no deben ser admitidas ni siquiera como broma. Y el Estado en su totalidad -especialmente los poderes Ejecutivo y Judicial, y el sistema de inteligencia y seguridad completo- deben estar avocados permanentemente y con toda dedicación a detectar y prevenir hasta el menor peligro que aparezca en ese sentido.
Sin embargo, lo que prostituye de modo rotundo cualquier finalidad loable, es el espectáculo mediático que armó el gobierno: la ministra Patricia Bullrich no sólo violó el necesario sigilo y la imprescindible discreción, sino que escenificó otra de sus habituales bravuconadas ante los medios para propagandizar a un oficialismo que supuestamente lleva “tranquilidad a los argentinos”.  Puede leerse una crónica en la versión digital del diario “Ambito”.
El efecto real -y buscado- es el contrario: lo que trasmiten es miedo y paranoia, para así ejercer mayor dominio sobre la sociedad. La verdadera tranquilidad debiera basarse en reserva, confidencialidad y estricta seriedad para lograr eficacia investigativa. Pero una vez más, el macrismo y las corporaciones aliadas hacen marketing político también con un tema -los riesgos de ataques terroristas islamistas, que en principio afectan a Europa pero no puede descartarse que en otro momento amenacen a otras partes del mundo- que exigiría ser extremadamente cuidadosos. Justamente al revés.
(El “clima” que se comunica subliminalmente a la sociedad se ejemplifica con la foto que ilustra este texto, difundida ampliamente y en este caso publicada el 12 de este mes en el portal “El Destape”.
Argentina ya conoce los riesgos de la inescrupulosidad en asuntos tan delicados. En 1990, de un instante para el otro, sin que estuviera avalado por ninguna razón histórica ni fuera reclamado absolutamente por nadie ni existiera tampoco la más mínima razonabilidad para hacerlo, Carlos Menem metió a los argentinos en las guerras de Medio Oriente, cuando dispuso que el país integrara la alianza militar encabezada por Estados Unidos para atacar a la República de Irak.
Al poco tiempo, nuestra Nación sufrió dos bombardeos del terrorismo internacional: uno en la embajada de Israel en 1992, y otro en la mutual israelita AMIA en 1994. Nunca se estableció, y probablemente jamás se establecerá, la relación existente entre la decisión menemista de involucrar al país en una guerra y los posteriores atentados.
Pero lo que se desprende de los hechos es que cualquier gobierno debe tener como prioridad absoluta la defensa de la paz interior y exterior, y contribuir siempre a crear condiciones para una convivencia pacífica dentro de la sociedad nacional y en todos los territorios de la comunidad internacional, en lugar de jugar con fuego y generar mayores peligros para nuestra Patria y, en consecuencia, para todo el pueblo.


(*) Una versión de esta nota fue publicada en Diario Contexto, portal de noticias de la ciudad de La Plata

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