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viernes, 19 de agosto de 2016

Miles de pozos de gas fueron cerrados por una especulación empresarial - "No menos de tres mil pozos gasíferos en condiciones de producir están tapados y ocultos en el norte de Salta " - al que le quepa la responsabilidad que la asuma - el pueblo quiere saber para que no lo expolien en las facturas de gas


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http://www.polosproductivosreg.com.ar/miles-pozos-gas-fueron-cerrados-una-especulacion-empresarial/

Miles de pozos de gas fueron cerrados por una especulación empresarial

No menos de tres mil pozos gasíferos en condiciones de producir están tapados y ocultos en el norte de Salta

SALTA (Eduardo Huaity González) – Desde hace por lo menos 20 años ex empleados de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), vienen denunciando la existencia de pozos de gas y petróleo perforados desde la década del 30 hasta mediados de los 80, que son productivos y que por especulaciones empresariales fueron tapados por las empresas que llegaron al norte de la provincia tras el nefasto proceso de privatización que llevó adelante el peronismo en los 90.
En 2013 el empresario tartagalense Miguel Francisco Esper, propietario de una firma que brinda servicios a las empresas petroleras radicadas en el departamento San Martín, denunció que la empresa española Repsol, ex dueña de YPF antes de la renacionalización de YPF en mayo de 2012, tapó cerca de 3000 pozos, provocar escases y comprar gas a Bolivia a un precio 300% más caro que en Argentina.
Con esta maniobra la empresa ibérica obtenía grandes ganancias con el transporte de gas y revalorizaba sus inversiones en Bolivia. Esper afirmó en abril del 2013 que “empresas que trabajaron con Repsol cuando era la propietaria de YPF, guardaron documentación lapidaria sobre las maniobras con las que se estafó al Estado argentino en cifras multimillonarias”, según consigna el Inversorenergetico.com.ar en su edición del 4 de abril de 2013.
Esper, titular de Perelco de Tartagal, una empresa de construcciones para petroleras de la zona, hizo llegar las denuncias al ex titular de YPF, Miguel Galluccio. “En esos documentos hay pruebas claras e irrefutables para rechazar cualquier demanda de Repsol en contra de la Argentina y que permitirían, asimismo, demandar a Repsol por defraudación, estafa, daños y perjuicios”, pero las denuncias fueron desechadas por la ex administración kirchnerista.
La Unión de Trabajadores Desocupados de la localidad de General Mosconi, vienen planteando a los gobiernos de turno la imperiosa necesidad de utilizar estos recurso naturales no renovables como el gas y el petróleo, en una explotación racional y no contaminante, pero por sobre todas las cosas poner en funcionamiento los miles de pozos en condiciones de producir que hay en la zona, algo que ya se realizó con éxito en la Patagonia.
José “Pepino” Fernández, técnico en inyección petrolera, y ex trabajador de lo que fuera la ex empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (Y.P.F.) en la provincia de Salta aseguró que hay tres mil pozos abandonados que producirían unos 15 mil metros cúbicos de crudo al día, generando recursos económicos importantes para esta provincia.
Fernández quien además, es referente de la Unión de Trabajadores Desocupados afirmó que en la zona de General Mosconi existen al menos 50 pozos de gas y petróleo en condiciones de producir sin necesidad de realizar gigantescas inversiones.
Según Fernández en el “Campamento la Tablilla”, ubicado a unos 10 kilómetros de General Mosconi el petróleo surge de forma natural desde los pozos abandonados en los 90 y que fueron perforados en la década del 30. Tras el desguace de YPF el área de Campamento Vespucio, fue  concesionada a la petrolera Tecpetrol, que nunca intentó reactivas los pozos del lugar y puso su mirada y recursos en perforaciones de pozos más profundos y costosos como Icla, Santa Rosa y Guamampampa, de más de cinco mil metros de profundidad.
En el 2004 una noticia sorprendía a todos: “Pepino” Fernández,  ex empleado de YPF, que habitaba en un asentamiento en las cercanías de Campamento Vespucio llevaba años proveyéndose de gas natural que lo consideraban improductivo. Se trataba del pozo denominado “Tranquitas 126”, que estaba cerrado desde finales de los 50,cuando entraron en producción pozos más grandes en la zona de Campo Durán, más al norte.
Las pruebas de la productividad de los pozos son evidentes. Desde hace décadas los pobladores de Vespucio bajan a la quebrada que bordea al antiguo hospital, ahora totalmente abandonado y que hasta la década del 80 fue el mejor de la provincia, recogen el petróleo que se esparce desde un antiguo pozo abandonado para impermeabilizar los techos de las casas.
Según los registros solamente en el área de Vespucio se perforaron un total de 33 pozos, en Lomitas 95 y en el yacimiento Tranquitas 203, todos llevados a cabo por YPF. Cuando aparecieron las nuevas áreas como Campo Durán, esos campos simplemente se cerraron o se taparon.
La provincia, que llegó a producir casi 20 millones de metros cúbicos diarios, pero hoy obtiene sólo unos 8,5 millones. La producción gasífera en Salta, bajo en forma significativa. Hace apenas ocho años, en 2008, los bloques de Aguaragüe, Aguaray y Ramos, considerados “los tres gigantes del norte”, entregaban diariamente más de 19 millones de m³ del fluido. Así, Salta era la segunda plaza gasífera del país, sólo superada por Neuquén. Por estos días, en cambio, fue relegada a un cuarto lugar.
Sin embargo esta bonanza en la explotación no se vio reflejada en la zona, que desde el cierre de YPF comenzó un proceso de pauperización que nunca se detuvo. Mientras las empresas ganaban millones de dólares, aumentaba en forma exponencial la desocupación, la pobreza, la desnutrición, la violencia y el narcotráfico hacía una aparición explosiva en el norte de la provincia de Salta.
Algo de historia
La primera referencia a una explotación petrolera en el departamento San Martín es de fines del siglo XIX. Los pobladores de la zona cercana a Tartagal conocían y usaban el petróleo que manaba en forma natural del suelo, pero el primero que vio una oportunidad comercial en este hecho fue Carmelo Santerbó, quien a pesar de sus esfuerzos no logró sacar un peso del recurso natural.
En  1906, vende su finca y los yacimientos a Francisco Tobar, quien obtuvo, el cateo de “Quebrada de Galarza”, de donde extraía el petróleo con baldes. Trabajo durante tres años realizó cateos y pozos en la zona y en  1910 envió un tambor a la Exposición del Centenario de la Revolución que se celebraba en Buenos Aires.
Pocos años después, en 1920,desembarcó en la zona Compañía Standard Oil, de Estados Unidos, que por medio de litigios legales intentó quedarse con los cateos de Tobar, para evitar que la multinacional se quedara con todo cedió todos sus derechos  a la recientemente creada YPF en septiembre de 1927.
El primer pozo de YPF perforado en el norte fue el “V- 1 de Mina República Argentina”, actualmente Campamento Vespucio. Las obras comenzaron el primero de junio de 1928 y se terminaron en algo más de tres meses el  12 de septiembre de 1928. A los 404 m de profundidad se encontró una capa surgente de petróleo de 30 m3/d de producción.
En el Año 1929 se inauguró la destilería de Campamento Vespucio, montadas para las necesidades de Subproductos del nuevo Yacimiento que luego eran vendidos a Tucumán, Salta y Jujuy enviándose por ese año el primer cargamento de petróleo en vagones tanques a Santa Fe.
Al incrementarse las actividades de la empresa, con oficinas centrales en Campamento Vespucio, el movimiento que generó incrementó el desarrollo del campamento. Los primeros trabajadores del petróleo emplazaron sus viviendas en forma precaria. Ese puñado de hombres, bajo la dirección del doctor Pascual Sgrosso, vivía en carpas y casillas. Las torres que eran de madera, comenzaron a levantarse en todo la zona en pocos años.
La administración de YPF se instaló en el año 1929 en Embarcación, a cuyo frente actuó el Ingeniero Julio Ayala Torales y en 1932 se trasladó la misma a la ciudad de Tartagal y estaba a cargo del ingeniero Carlos Campodónico. Posteriormente, en el transcurso del año 1936 se desplazó a Vespucio, donde funcionó en casas ubicadas frente a lo que es hoy el Club Social.
Entre las décadas del ’60 y del ’80 fue el esplendor de la empresa, se perforaron alrededor de 240 pozos. En el año 1993, durante la presidencia del Dr. Carlos Saúl Menem, se privatiza YPF, y los yacimientos son vendidos a multinacionales. El desarraigo de la empresa trajo el ocaso económico y social de lo que había sido el reluciente Vespucio, más de 5000 hombres con sus respectivas familias quedaron sin fuentes de ingresos.
Yacimientos Petrolíferos Fiscales era la principal actividad económica del lugar. De las casi 15.000 personas que vivieron en el lugar hoy en día sólo se contabilizan aproximadamente 1500, la mayoría de ellos jubilados de YPF y quienes aún están en actividad trabajan en el municipio de Vespucio, aunque la mayor parte de los jóvenes opta por emigrar del lugar, en busca de mejores oportunidades laborales.
 Fuente: El Intransigente.com

1 comentario:

  1. Terrible este Macri que insiste en mantener improductivos estos recursos que no se explotaron en la época de Cristina, después dice que iban a "cambiar" y no cambió nada.

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